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martes, 28 de diciembre de 2010

Infelices fiestas

Malos días, miles de fans y lectores (miles y miles, ¿eh?).

Escribo brevemente para desearles unas muy infelices fiestas.
Espero que les dé un coma alcohólico, que choquen contra un poste, que les vuele un petardo en el ojete (no sé por qué debería estar ahí, ustedes sabrán), que se atraganten con un choripan, que les dé un corchazo en el ojo, que les caiga una bala perdida, que se intoxiquen con pólvora, que caigan a un precipicio (sé que no hay muchos, ¡pero bueno, loco... BUSQUEN!), que el perro les coma la cena (o se la mee un gato), que Papá Noel tenga un paro cardíaco bajo su arbolito, se cague encima (una mierda bien chirriada y navideña) y los investigue la Interpol por asesinos (por cierto... chicos, ¡PAPÁ NOEL NO EXISTE!), que les compren la misma remera que todos los años, que les regalen un tupper, que les caiga encima un reno... en fin, o que al menos el pan dulce tenga hongos, que el turrón esté duro y la garrapiñada tenga gusto a mierda.

Chúpenla y váyanse al carajo.

Desatte.,



El Osito Cool

Conductor - Gasista matriculado
www.ChicosCaquita.com.ar

martes, 19 de octubre de 2010

La encarnación del odio


-"¿Por qué odiás a los niños?"- me preguntan algunos ignorantes a veces. -"¿Vos tenés un pedazo de pija atravesado en la cabeza? ¡¿Qué mierda me estás preguntando, la concha de tu madre?!"- respondo yo tranquilamente (bueno, gritando un poquito y agitando alguna que otra arma, de vez en cuando).

Sí, sé que TODOS ustedes se estarán preguntando qué clase de estúpido individuo puede llegar a preguntarse los motivos para odiar a los niños, pero bueno... en este mundo, hay gente para todo.

¿MIS motivos? ¿Ya vieron mi aspecto? Parezco un oso masculino, exitoso, inteligente y hermoso, lo sé, pero más allá de eso... ¿qué ven en mi imagen, qué destilo a la vista?
Basta de halagos, intenten pensar en mi imagen y personalidad negativamente... ¡sé que pido algo prácticamente imposible, pero inténtenlo! Díganme qué ven de malo en mí. Sé que nada, pero no sé... al menos inventen para que parezca que no soy perfecto (después de todo, la perfección a veces me aburre, en especial mi naranjez).
¡Exactamente, parezco un peluche! ¡¡¡LO SÉ, LO ADMITO!!! Es que soy TAN adorable que hasta -medio drogado, con PhotoShop, o bajo los efectos de mi excelente persuasión- puede llegar a parecer que tengo algún defecto.

¿A qué viene todo esto? Que los niños de chicos reciben algo... ¿qué es?... ¡exacto, chupetes!
Ah, no... bueno, a eso no iba, sino a que, ¡reciben PELUCHES! ¡Eso dije (es que hablo mientras escribo)! ¡Que reciben horribles peluches de mierda! ¡Los odio también! ¡¿No pueden estar hechos de cuero, de goma, de tela de jean (Billy Jean no, pelotudo), de arcilla, de madera, de piedra...?!
¡No, tenían que hacerlos de materiales baratos parecidos a mi precioso pelaje naranja (aunque no siempre son naranjas los peluches)!

¿Qué me pasó hace algunos años?
Me habían retenido el registro de portación de armas de guerra, así que andaba por la calle muy desprotegido con solamente un facón, una katana, un taser, tres Rottweiler, una manopla, una picana eléctrica, dos gas pimienta, una ballesta, quince estrellas ninja y una bengala navideña muy bonita.
¡No va que se me cruza un escuadrón de pendejitos de jardín de excursión por la ciudad, protegidos por la unión que proveía su soguita a la que todos agarraban con fuerza sobrehumana, y una maestra más fea que pisar mierda descalzo y que agarrarse las pelotas con la bragueta!

-"¡Es el Oso Yogui!"- se alegró una niña horrible.
-"¡No, es Bubu, el amigo de Yogui!"- replicó un pendejito dientón.
-"¡Vamos a abrazar al Dinosaurio Barney!"- chilló una pendeja notoriamente daltónica e imbécil.
-"¡No sean tontos, es una empanada de Solo Empanadas!"- dijo un nenito bastante ciego y muy pelotudo.
-"¡Chicos, vengan para acá enseguida!"- les ordenó la gorda fea de la maestra.
-"¡Vade retro, Satanás!"- grité mientras corría desesperado.

Tuve que detenerme y defenderme, mi vida estaba en juego.
Se me cayó el facón mientras corría, así que acudí a la katana, pero se me quebró cuando intenté sacarla (¡chinos hijos de puta, tendría que haberla comprado original!).
Le tiré a uno con el taser, le enganché los dardos en el medio de la cara, apreté el gatillo y le mandé 25.000 v. Mientras le salía humito de la boca, largué mi trío de perros malos contra los niños... pero parece que la idea de trío los copó y empezaron a cogerse entre ellos. Les dí una patada y uno me mordió, el otro corrió asustado, ¡y el tercero se comió a un chico!... y murió atragantado. El que me mordió me soltó y corrió tras el otro para seguir montándoselo, supongo.
Así que agarré la temible manopla, pero no me entraba en la garra. La lancé contra la cara de una de las nenas y le bajé dos dientes y medio, ¡yupi!
Desenfundé mi picana eléctrica, y con el nerviosismo de la manada de pendejitos corriendo hacia mí, toqué mal y me di una patada eléctrica que volé 15 metros hasta un arbusto.
Saqué un gas pimienta, apreté el botón... y estaba fallado (¡fucking chinos!), con hojitas de arbusto en la salida, ¡así que saqué el otro!... y lo tiré al revés, quedé medio ciego.
Como podía, medio ciego, saqué la ballesta y la apunté a un pendejo... ¡mierda, le dejé puestas flechitas de goma, que pelotudo que fui! Tiré todas las flechas, pero no los asusté como esperaba.
Comencé a lanzar las estrellas ninja con furia asesina y sed de sangre... me cagué de sed, las tiré todas para el orto y solo tres se clavaron: una en un poste, otra en mi pie derecho, y la última quedó incrustada en mi palma.
¡Pero atención, aún tenía mi bengala navideña muy bonita! ¡Retiré mi temible encendedor (tantas anécdotas tenemos juntos, tantas cosas encendidas)! Pero estaba húmeda la puta bengala. Al menos la tiré y se la metí en el ojo a una nena, me consoló un poco su llanto.

En fin, quedé más babeado de lo que pudieran imaginar. Si me hubieran sacado los litros y litros de saliva que me quedaron encima... seguro que sacaban alguna crema de belleza a base de "Baba de pendejo".

Ya tenía cierto resentimiento contra los niños... pero eso lo intensificó mucho.


Otras razones:
(esto iba a escribirlo enumerándolos, pero me pareció amoroso rimar como un oso cariñoso [y lechoso])

Los hay malcriados.
Algunos incansables.
Los malcriados otra vez.
Clásicamente insoportables.

Por qué no preguntones.
Espantosos y mentirosos.
También charlatanes.
No olvidar los mocosos.

Mencionemos a los feos.
Además cuando lloran.
Ni hablar de agrandados.
Acepto si se drogan.

Te rompo el tambor.
Sucio y musical.
Te clavo esta flauta.
Pendejo anal (...fabeto).

¿Qué hay si se mean?
Más cuando salivan.
Un asco sus pedos.
Peor si vomitan.

No hay restricciones.
Los odio a todos.
No hay diferencias.
Sino otros modos.

Un odio tremendo.
Me nublan la mente.
Pero hay una cosa.
Y particularmente...

Odio a los pendejos felices, ¡¡¡HIJOS DE PUTA!!!


¡¡¡TE ODIO, NIÑO FELIZ, LA CONCHA DE TU MADRE!!!


Me voy a la cama a recordar tiempos mejores, aquel relato y esta hermosa poesía me pusieron de mal humor... y se me acabó la droga.

Desatte.,



El Osito Cool
Conductor - gasista matriculado
www.ChicosCaquita.com.ar 

P.D.: ustedes que no comentan y yo que enfurezco como oso maloso (sí, "oso mal-oso").

domingo, 17 de octubre de 2010

Los comienzos del úrsido glamour

¿Cómo es la vida de un oso de la farándula? Nada fácil. Una cagada. En especial cuando se es tan genio como yo.

Todo empezó un día en el que el idiota del dinosaurio Barney me desafió a ir a un estúpido casting para conducir un show de mierda, mal producido y poco original. Me subí a mi BMW y en dos horas y media llegué a Buenos Aires (yo estaba en Mar del Plata, pasando el rato), yendo a lo que daba.

Entré al edificio de la productora y estaba lleno de especímenes de lo más odiosos, todos con la ilusión de audicionar y quedar (unos giles). Yo no quería quedar elegido, me daba náuseas de tan solo pensar que iba a tener que conducir un show para... ¡¡¡NIÑOS!!!, un horror de lo más horroroso, horrible. Yo quería ganarle la apuesta al dinosaurio drogadicto -sí, ese que es violeta y verde-, así que solo era audicionar e irme, ¡y listo, ganaba la apuesta, quince kilos de Éxtasis (ahora llamados "Bichitos" por culpa de la producción de Chicos Caquita)!

Después de varias demostraciones deplorables de lo que podría a llegar a ser un conductor televisivo -Dios Adulto no quiera-, llegó mi turno. Pasé con el perfil más bajo posible, intentando no sacar a relucir mi excelente capacidad y aptitud. Y acá llega lo que marcó mi carrera profesional y mi cuerpo...
En medio del casting, una puta barra de luces me cayó encima, en medio de mi preciosa espalda. Enseguida llegó una ambulancia y me trasladaron a la clínica más privada y más cara de las que estaban cerca (y más mejor, claro, porque se trataba de mí).

El diagnóstico fue una terrible mierda:

- - - - -
-"Señor Cool... debemos informarle que usted... ¡¡¡ES UN OSO!!!"-.

-"¡Ya sé que soy un oso, pelotudo!"-.

-"¡Ah, ¿sí?! ¡Menos mal! ¡Entonces va a ser más fácil todo esto!"-.

-"¿De qué estás hablando, Willis?"- (se llamaba Williberto el traumatólogo).

-"Que... usted... lamento decirle que... ¡usted es NARANJA!"-.

-"... Estás empezando a romperme mucho las pelotas"-.

-"Ah, ¿también lo sabía?, disculpe... no, bueno, la cosa es que tenés terrible joroba en la espalda, te quedó re deforme, ¡un bajóoooon!"-.
- - - - -

Así que... bueno... desde entonces tengo la joroba que habrán notado, esa que tiene forma de cabeza humana cubierta con una sábana. En realidad suelen ser sábanas o cosas así, es que no hacen ropa para gente tan jorobada como yo y tengo que cubrirla con cualquier cosa.

Fue a partir de este accidente (o incidente de esta manga de idiotas) que denuncié a los pelotudos de la producción. Los exprimí todo lo que pude, les saqué toda la plata que fue posible... y como ya no tenían para seguir pagándome (notarán la calidad espantosa de mis shows), me ofrecieron saldar el resto de la deuda contratándome como conductor del show, después de alguna que otra extorsión.

Querían llamar a este nuevo programa "El Show del Oso Jorobado", pero me pareció muy ofensivo. Propusieron entonces "El Oso, su joroba y vos", aparte de también ser ofensivo, me pareció un nombre muy boludo. Se les ocurrió "Jorobate con este oso", así que empecé a notar que tenían menos creatividad que una ameba muerta. Surgió "El amigable oso cariñoso que te habla y enosa en su show del oso que te enosa bien cariñoso y amistoso, el oso hablador, es su show este que estás mirando por la pantalla amiga de tu amigo y cariñoso televisor tuyo, no del oso que te enosa el carozo", obviamente era pelotudamente largo, redundante... y pelotudo, de nuevo. Me indignaban.


Entonces, yo, el Osito Cool, tuve que exponer mi original y exclusiva imaginación, y así surgió el actual nombre: "El Osito Cool", la creatividad en su máximo esplendor.
Al principio no querían aceptarlo, así que tuve que secuestrar a la hija del productor y cortarle una mano y un pie. Ya habían pagado el rescate, pero me pareció divertido hacerle eso, además de cagar en la entrada del auto del director.

Así entenderán por qué en la producción me tratan de una forma tan inmadura y poco profesional... yo supongo que porque no pudieron poner ninguno de los nombres que se les ocurrió. Creo que el tema del juicio, la extorsión, el secuestro, la violencia y la mierda en la entrada son cuestiones menores.


¿Y por qué tomé el trabajo? Fácil. Si bien ODIO SOBERANAMENTE a los niños, entendí que iba a poder influenciar a esta nueva generación de pendejos hijos de puta.

Me voy a drogar un rato. Chau.

Desatte.,



El Osito Cool
Conductor - gasista matriculado

Por favor, Osito Cool, dinos unas palabras

No me presento porque no necesito presentación, todos me conocen.

Me rompe mucho las pelotas tener que hacerme un Blog, ¡no me dejan en paz mis decenas de fans! Están todo el día jodiéndome con que diga unas palabras, que me extrañan, que les cuente de mí...

Que cómo estoy, que qué hago de mi vida, que para cuándo hago otro show, que por qué soy tan brillante, que cómo logro mi enorme éxito y excelsa naranjez... la verdad que termina siendo molesto que mis centenares de fans me sigan por la calle tirándome pétalos de rosas y corpiños.

Odio manejar mi Porsche y tener que frenar en los semáforos. No porque esté en rojo -porque si quiero paso en rojo y nadie puede decirme nada (no a mí)-, sino porque mis estúpidos fans se lanzan abajo de mi auto, quieren irse de este mundo bajo el accionar de mi garra. Y a veces tengo que salir a las chapas cuando empiezan a seguirme mis miles de fans, hambrientos de mi presencia abrumadora.

¿Saben qué es lo que odio? ¡¡¡A LOS NIÑOS!!! Bueno, pero aparte de esa obviedad: odio que hayan tantas personas que me envidien, que quieran ser como yo, esos wannabes de mierda. No hablo de mis millones de fans, no, ellos me admiran y adoran solamente. Escuchen, envidiosos, NUNCA van a lograr una naranjez siquiera parecida a la mía, ¡soy único, soy el Osito Cool!... ¡¿o no leyeron lo que dice en la cabecera, abajo del título, la re putísima madre?!

Miren... otro día les cuento sobre algunas de mis hazañas, ahora tengo que irme a soñar con... ¡mejor ni les cuento!, porque mis sueños son mejores que los de ustedes, y no quisiera que se copien, hijos de puta. ¡Son MIS sueños, no suyos! ¡Dejen de presionarme! ¡Basta!

Váyanse al carajo, estúpidos fans, yo no los quiero.

Malas noches, que no descansen.

Desatte.,



El Osito Cool
Conductor - gasista matriculado


P.D.: Niño Feliz, te odio como no te imaginás, la concha de tu madre.